Con el primer fin de semana, del año se activan la búsqueda del amor, del perdón, del arrepentimiento, con ellos llegan los agüeros y supersticiones, para mi la meditación es la mejor forma de estar en armonía y comunicación con el universo, es necesario entonces el silencio, la tranquilidad, la ausencia de ruidos, me gustaría esta noche orar y sanar, cuando hablamos del perdón, del amor y del arrepentimiento no me refiero a una cosa dada y servida inmediatamente, son sustantivos que nos impactan la conciencia cuando alguien hace referencia a ellos pues salen a relucir cuando estamos en momentos de crisis emocional o dificultades, el rechazo es inminente cuando alguien dice que debemos perdonar siempre aparece el desasosiego y la resignación, la negación a un desafío que toma bastante tiempo en desarrollarse, primero que todo estamos enfrentando una evolución en nosotros mismos pero somos egoístas ante el perdón porque tenemos la fuerte creencia de que los demás o el prójimo no serán capaces de perdonar tampoco, en cuanto a la sanación aparecen muchos síntomas de depresión, preguntas sin respuestas, dejadez, pensando erradamente que el mal si no se le presta atención sanará de manera silenciosa y paulatina.
Ante los problemas respirar hondo y una invocación al espíritu santo son los consejos más frecuentes que he escuchado, luego siguen el no dejar de comer, animarse, relajarse, entre otros ejercicios físicos y mentales como: dormir, beber mucha agua suficiente para estar bien hidratados, el diálogo por ejemplo con personas que hayan encontrado la tranquilidad, los gritos no sirven para nada, los malos entendidos surgen cuando alguien quiere siempre ganar o tener la razón es capaz hasta de mentir, debemos entonces refrenar ese impulso de querer sobresalir airoso en una solución de un problema.
